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miércoles, 11 de julio de 2018

Todo lo que necesitas saber sobre la hidratación.

 


¿Por qué es importante hidratarnos?

La hidratación es esencial tanto para mantener la salud como para prevenir la aparición de determinadas enfermedades. El agua es una sustancia de excepcionales características, siendo el único líquido indispensable para la vida.

El agua es el componente mayoritario del cuerpo humano. Cuando somos bebés el 75% de nuestro peso corporal es agua, porcentaje que va disminuyendo con el paso de los años, llegando a un 55% cuando somos ancianos.

Las funciones del agua en el organismo son muchas:

- Mantener el cuerpo a la temperatura adecuada
- Aporte de nutrientes a las células. De hecho, el agua es el principal componente de la      sangre (93%)
- Eliminación de sustancias de desecho.
- Lubricación de articulaciones.

El agua por ser esencial para la vida humana, es considerada un nutriente, aunque es un nutriente no energético, es decir, no aporta calorías a nuestro organismo al igual que las vitaminas y las sales minerales.

Sabemos que sin comer se puede vivir casi dos meses, a base de consumir las reservas de grasa, y gracias a una serie de mecanismos de adaptación que se ponen en marcha en caso de ayuno prolongado; pero sin beber, no es posible vivir ni una semana. ¡De ahí la importancia del agua.

¿Qué cantidad de agua necesitamos para una buena hidratación?
Diariamente perdemos alrededor de 2 litros y medio de agua a través del sudor, respiración, heces y orina. Estas pérdidas pueden deshidratarnos, si no las compensamos mediante una adecuada ingesta de líquidos. Las pérdidas de agua pueden ocasionar alteraciones que pueden ser leves o muy graves en función de la cantidad de agua perdida; desde una pequeña alteración en la termorregulación, pasando por calambres, disminución de la resistencia al ejercicio, mareos, riesgo de lipotimia, cefaleas, golpe de calor, hasta llegar a poner en riesgo la vida.

Por esto, la ingesta adecuada de agua en condiciones normales de temperatura y humedad, es de unos 2.0L y 2.5L para mujeres y hombres respectivamente. Si consideramos que esta agua debe proceder de alimentos y bebidas, se acepta que un adulto necesitaría beber entre 750 ml y 1.5L de agua al día. El resto procedería de otros alimentos, pudiendo variar de los 500 ml a los 1.100ml dependiendo del patrón alimentario, siendo más alto en dietas ricas en frutas y hortalizas.

Las necesidades individuales de agua dependen de numerosos factores: actividad física diaria, temperatura, humedad del ambiente y tipo de dieta, sobre todo. Lógicamente, en situaciones de actividad física intensa y de temperaturas elevadas las necesidades de agua aumentan.

La recomendación general es beber agua en todas las comidas y entre horas, cuando se tenga sed. Una persona adulta sana con una actividad física ligera, no necesita beber agua sin tener sed. Los lactantes, niños y personas de edad avanzada, se consideran colectivos vulnerables por lo que habrá que tener más precauciones para una correcta hidratación.

¿Por qué se consideran colectivos vulnerables los lactantes, niños y personas de edad avanzada?
El mecanismo de la sed puede cubrir con eficacia las necesidades de agua en adultos sanos, sin embargo en niños pequeños y en personas mayores, este mecanismo no basta, de ahí que se les deba ofrecer agua con regularidad, especialmente en días calurosos y húmedos.

También se deberán tomar las medidas de precaución para asegurar un adecuado aporte de agua, en el embarazo y la lactancia, así como en la práctica de la actividad física, pues las necesidades están aumentadas.

¿De dónde obtenemos el agua que necesitamos para una buena hidratación?

Obtenemos agua no solo directamente como bebida, sino también de alimentos. La proporción de agua que proviene de las bebidas y los alimentos varía dependiendo del tipo de alimentación que seguimos. En realidad, todos los alimentos, a excepción del aceite, contienen agua en distintas proporciones.

Las verduras y las frutas son los alimentos que más agua contienen (entre un 91-95%), en la leche el contenido es alrededor del 88%, los pescados, aunque no lo parezca, aportan entre un 70-80% de agua, el huevo alrededor del 75% y el agua contenida en las carnes estaría entre el 65-70% de su peso.

Como curiosidad, citar que incluso alimentos como el arroz y la pasta en crudo contienen agua en una proporción de aprox. el 10% y tras la cocción con agua triplican su peso. Por ejemplo el peso de una ración de 80 g de arroz en crudo, se convierte en un plato de arroz cocido de 240g, de los cuales 2/3 serían agua.

¿Beber agua durante la comida engorda?
El agua no aporta kilocalorías y por lo tanto, su valor energético que es cero, sigue siéndolo independientemente del momento en el que se consuma. En todo caso, beber agua antes de una comida puede proporcionar sensación de saciedad temprana y llevar a comer menos, aunque, al final, el hambre llega de nuevo. Podemos concluir que beber agua, antes o durante las comidas no engorda ni adelgaza. Hay que huir de mitos que se relacionan con dietas milagro sin ninguna base científica y, si nos surgen dudas, consultar siempre con un dietista-nutricionista.

También es importante saber, que una ingesta de agua correcta, mejora el tránsito intestinal y previene el estreñimiento.

¿Necesitamos beber más agua en verano que en invierno?

La temperatura ambiental aumenta las necesidades de líquidos. En ambientes calurosos y en presencia de alta humedad, nuestro organismo pierde más agua. Como se ha dicho antes, la recomendación es tomar agua en las comidas y entre horas cuando se tenga sed, lo cual se aplica también a los deportistas, sin olvidar que hay que ofrecerla con frecuencia a niños pequeños y personas mayores. Aunque no debemos olvidar que cuando se realiza actividad física en ambientes muy fríos la deshidratación es mayor, ya que el cuerpo está constantemente manteniendo la temperatura corporal y esto aumenta la pérdida de agua, sumando a que como hace frio la sensación de sed es menor y con ello la reposición de agua también es menor.

¿En caso de tener retención de líquidos, ¿hay que beber menos agua?

La retención de líquidos está muy ligada al consumo excesivo de sal, de hecho es una de las causas principales de hipertensión, también puede ser un signo de enfermedad del sistema circulatorio, hepático o renal. En estas situaciones, lo mejor es seguir el consejo del dietista-nutricionista y del médico, respecto de la ingesta de líquidos.

martes, 25 de julio de 2017

¿ Que es el masaje holístico ?

El masaje es muy conocido por sus beneficios para la relajación, pero hay un tipo de masaje que se puede tratar en todo el cuerpo, y eliminar así la causa de sus problemas. Este se conoce como masaje holístico, y ofrece una amplia gama de beneficios para la salud. Sigue leyendo para saber más.
 
¿Qué es el Masaje Holístico?
 
La palabra "holístico" proviene de la palabra griega "holos" que significa todo. El objetivo del masaje holístico es trabajar sobre toda la persona y no sólo los síntomas físicos o problemas que pueda estar sintiendo. De este modo, el masaje holístico se centra también en factores externos como la psicología, la nutrición y el medio ambiente. El masaje holístico trata a cada persona de acuerdo a sus necesidades individuales, por lo que el cuerpo puede restablecer así su propio equilibrio natural.
 
El masaje holístico utiliza el tacto, el movimiento y la energía durante la terapia. También puede utilizar técnicas de relajación con música relajante, aceites esenciales, y otros métodos, junto con el masaje en sí mismo.
 
Beneficios del masaje holístico
El masaje holístico tiene muchos beneficios, incluyendo:
  • aumentar los niveles de energía
  • aumentar la claridad mental
  • mejorar la concentración
  • reducir el estrés y la ansiedad
  • aliviar la tensión muscular y rigidez
  • mejorar la postura
  • mejorar la movilidad y la flexibilidad
  • una mejor circulación
  • respiración más profunda y más eficiente
  • la mejora de la elasticidad de la piel
  • fortalecer el sistema inmunológico
  • equilibrar el sistema digestivo
  • una mejoría del sueño
  • ayuda a eliminar el ácido láctico y las toxinas
  • compatible con el sistema linfático
  • relajación profunda
  • mejora de la autoestima
  • la liberación de endorfinas - el cuerpo de químicos que hacen sentir bien
  • disminución de la presión arterial alta
  • el alivio de la tensión ocular, dolores de cabeza y migraña

domingo, 17 de julio de 2016

DOLOR LUMBAR BAJO O DOLOR DE CINTURA: ¿QUÉ PUEDE SER?



Se estima que 8 de cada 10 personas sufren, al menos, un evento de dolor lumbar a lo largo de su vida. Bien instaurado de forma rápida y aguda (distensión músculo-ligamentosa), o bien producido de forma lenta y crónica (artrosis o hernia discal). El dolor lumbar está causado, en el 97% de los casos por una alteración de la propia maquinaria vertebral. 

En su mayoría, se trata de trastornos de origen músculo-ligamentoso (50% de los casos), y otros menos frecuentes de origen degenerativo o relacionados con la edad, como artrosis (40%), hernias de disco (4%) o estenosis del canal vertebral (3%). Tan sólo el 1% de los casos de dolor lumbar son atribuibles a causas no mecánicas, como neoplasias o infección, y el 2% restante se origina por alteraciones viscerales (enfermedades renales, de órganos pélvicos, gastrointestinales o aneurismas aórticos, entre otras) que producen dolor referido. 

Por tanto, la causa del dolor lumbar que presentan nueve de cada diez pacientes se debe a una alteración de algún músculo, algún ligamento o alguna articulación. Y aunque es interesante conocer esta incidencia teórica, la práctica no debe verse condicionada con estas estadísticas, siendo la anamnesis y exploración el camino clave para llegar al diagnóstico.

Lumbalgia de origen músculo-ligamentoso

La mayoría de los episodios agudos de dolor lumbar se deben a una puesta en tensión excesiva de algún músculo o ligamento. Este estiramiento brusco que cursa con dolor se denomina distensión, y se produce cuando el músculo se estira por encima de sus posibilidades fisiológicas, manteniendo su integridad pero sin llegar a romperse. 

Los músculos que con mayor frecuencia vemos asociados al dolor lumbar son el cuadrado lumbar, el psoas ilíaco y el piramidal. Por el contrario, el ligamento con mayor probabilidad de lesionarse es el ligamento iliolimbar.

El psoas ilíaco

Su función es ser el gran flexor de la cadera, así como rotador externo y abductor. El dolor del psoas se reproduce en el punto gatillo a nivel inguinal, con la presión sobre el troquiter, sobre la fosa ilíaca derecha (en pacientes delgados) y con las maniobras de flexión activa de cadera contra-resistencia o extensión pasiva de ésta (por el estiramiento).

jueves, 11 de febrero de 2016

Me duele, ¿Frío o calor? ¿Qué me pongo?

Cuando nos duele algo, siempre hay alguien que nos recomienda ponernos calor y de pronto aparece otra persona que te recomienda que te pongas frío. ¿A quién hacemos caso? Para poner fin a esta duda voy a explicar brevemente cuándo y cómo debemos aplicarlos. 

Cuando y cómo aplicar frío: Crioterapia

Se aplica en situaciones en las que la lesión acaba de producirse o durante la fase inflamatoria, es decir, como mucho durante los tres días siguientes. 
El mejor modo de aplicación desde mi punto de vista es meter varios cubitos de hielo en una toalla, unir los extremos y golpear la toalla para machacar el hielo. De este modo evitamos una posible quemadura por frío al tener la toalla y logramos que se adapte correctamente al lugar de la lesión, al contorno corporal.
Se harán 3 aplicaciones de 10 minutos. Entre las distintas aplicaciones (cada aplicación) deberán transcurrir al menos 2 horas. 
Al ponernos hielo estamos reduciendo la inflamación, evitando que se acumulen sustancias oxidativas e impidiendo la muerte de las células que se encuentran cerca de la lesión.
Ten en cuenta que...
  • Durante las primeras 72 horas en caso de: sobrecarga, rotura de fibras, golpe, esguince, luxación o fractura. 
  • En caso de una tendinitis, aplicar frío cuando duela.

¿Cuando no debo ponerme hielo?

No aplicaremos hielo tras la inflamación aguda, es decir, después de 3 días de realizar la lesión. De lo contrario retrasaremos el tiempo y la calidad de reparación del tejido 
No debemos aplicar frío antes de hacer ejercicio por varios motivos: El frío tiene un efecto sedante, y si aplicásemos frío la zona quedaría anestesiada y podríamos lesionarnos. Al mismo tiempo esta disminución de temperatura hace que el tejido se vuelva menos elástico y pierda fuerza. 
No debemos superar nunca los 40 minutos de aplicación, ya que podríamos crear una parálisis por frío y quemaduras cutáneas.  Tampoco lo aplicaremos en casos de hipersensibilidad al frío, vasoespasmos, problemas circulatorios o problemas cardíacos graves.

¿Cuando y como aplicar calor?: Termoterapia

Podremos aplicar calor siempre que haya pasado la fase inflamatoria mencionada antes (3 días tras la lesión).
El tiempo de aplicación será aproximadamente de 20 minutos. Al aplicar calor estamos produciendo un aumento de sangre en la zona, una disminución de la presión arterial y un efecto sedante debido a la relajación muscular y alivio de la fatiga muscular. 
 
Deberemos tener cuidado a la hora de aplicar el calor ya que podemos quemar nuestra piel sin darnos cuenta. Tenemos que notar calor intenso pero agradable y se recomienda revisar la zona al de un tiempo para comprobar que no se ha producido ninguna quemadura. 
 
Existen diferentes métodos de aplicación de calor como mantas eléctricas, sacos de semillas, fangos, parafina, lámpara de infrarrojo... no existe gran diferencia entre ponerse una cosa u otra, ya que el calor que vamos a producir siempre va a ser superficial, así que si en casa tienes un saco de semillas no te compres una manta eléctrica porque alguien te haya dicho que es mejor. 
Ten en cuenta que...
  • Contracturas, lesiones por esfuerzo, mala postura, rigidez
  • Antes de entrenar podemos aplicarlo para aumentar la flexibilidad y evitar lesiones.

¿Cuando no debo ponerme calor?

Nunca deberemos poner calor si existe inflamación, es decir, si la zona está caliente, enrojecida e hinchada. Por supuesto, tampoco lo aplicaremos durante los tres primeros días tras un golpe, esguince, fractura... ya que entonces la inflamación aún está presente.
En casos de anestesia o alteración de la sensibilidad deberemos tener especial cuidado por el riesgo de quemaduras. Tampoco aplicaremos calor en procesos infecciosos, cardiopatías descompensadas, ni en caso de alteraciones de la tensión arterial como en hipotensión grave.